• Alicia Meza García

Tendencias y mejores prácticas

Tuve la oportunidad de asistir al evento del premio AMCO 2020 (Asociación Mexicana de Comunicadores), que en esta ocasión fue de carácter virtual y se presentaron reconocimientos a las mejores prácticas de comunicación en diferentes categorías, como redes sociales, medios digitales, comunicación interna, comunicación externa, plan de comunicación y eventos. Muchos de estos reconocimientos se otorgaron a proyectos y campañas que fueron realizados el año pasado y no del todo enmarcados en esta nueva era de la comunicación. Sin embargo, para nosotros como equipo resultó muy interesante e inspirador conocer y reconocer el esfuerzo y creatividad de nuestros colegas, por lo que me gustaría dedicar algunas líneas para resaltar lo que rescatamos en torno a las características de algunos proyectos ganadores. Por ejemplo: una cultura organizacional sólida y acorde al perfil generacional de los colaboradores, así como alienada a la oferta de servicios o productos de la compañía; es un elemento clave para potenciar el éxito de una comunicación clara entre la organización y sus colaboradores. Trabajar en una cultura sólida y congruente, permite que los colaboradores comprendan y adopten la cultura y por ello la manera en la que la organización se comunica con ellos. Otros elementos clave es que los comunicadores nos convertimos en guardianes de la reputación de la empresa;  las estrategias reconocidas son aquellas que consideran aspectos generales y transversales de la organización, como la marca empleadora y un plan estructurado de comunicación y que se visualizan a través de historias inspiradoras de la empresa y de sus colaboradores y, adicionalmente  miden sus resultados con datos e indicadores concretos.

La creatividad y originalidad en el uso de medios alternativos es fundamental para redondear el éxito de las campañas, con ejemplos como reportes digitales, mini series, eventos virtuales, estrategias completas multicanal, y sobre todo campañas que suman aliados y tienen un enfoque social, humano y de solidaridad, entre los colaboradores, empresas, gobiernos e incluso competencia; aproximando la información esencial a través de líderes humanos, cercanos y genuinamente ocupados en el bienestar de sus colaboradores.

En definitiva en esta nueva era de la comunicación, donde el comunicador organizacional se ha convertido en una parte clave del engranaje de una organización, conocer las mejores prácticas nos permite conocer los grandes beneficios que la comunicación aporta a los resultados del negocio y cómo es que nuestra labor, se reinventa, se reta y se transforma en conjunto las organizaciones.


Seguimos teniendo pendiente generar mecanismos claros de medición que validen nuestro aporte, desde la comunicación interna y establecernos métricas, claras y contundentes que terminen de validar por completo nuestro aporte a la organización, por lo cual más adelante tocaremos este tema, desde este espacio.

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